Manuel Jose Quinto Ceballos Ganador beca departamental de cultura en la modalidad de guion argumental (1995). Realizador del largometraje televisivo Regional “AMANECER DE DOS SOLES” (1997). Miembro fundador-Director de la Fundación Promotora de Cine Y Audiovisuales del Magdalena FUNPROCINE (1999-2012) Consejero del área audiovisual del Distrito Turístico Cultural e Histórico de Santa Marta (2001-2003). Realizador del cortometraje “ESCAMAS DE SIRENAS” (2001). Presidente del Concejo Distrital de cinematografía (2007-2008) Director de las Jornadas de Cine y Video Bolivariano “Ciudad de Santa Marta” (2003-2008; 2012) No recuerdo con exactitud, cual fue la primera película que vi en mi vida. lo que si tengo claro, es que fue en la “Morita”; Teatro sin techo, totalmente al aire libre, de bancas largas construida de listones delgados de madera y un público popular su asistente. Tenia la costumbre de comprar antes de entrar al cine empanadas y buñuelitos de frijoles en el “Rayito de luna” (local de fritos ubicado al frente de la Morita) con el fin de guardar para el intermedio, cosa que nunca sucedía porque al llegar este, solo tenia en mis manos una bolsa de papel vacía y grasienta; ¿Quién podía resistirse ante los fritos hechos por Edith? La Morita, tenía un público tranquilo, cuando era tiempo de lluvia todos llevábamos nuestro paraguas o un pedazo de plástico para protegernos. Podía caer el aguacero más fuerte que nadie se movía de esas bancas estilo sindicato de color verde. Éramos unos espectadores quietos hasta que no se reventara la película. Un día el proyeccionista tuvo un accidente con la cinta y el final del “SANTOS CONTRA LAS MOMIAS DE GUANAJUATO” no pudimos ver… unos cuantos amantes del cine destruyeron en gran parte su vieja silletería. Mi adolencia transcurrió en función del matinal, matinée y vespertina, horarios claves de los teatros de la Santa Marta de finales de los años 70. Nunca he podido olvidar el momento que presencie por primera vez filmar una película, ese día marque mi decisión “Vivir untado de Cine”. Una producción italiana había llegado a rodar parte de su largometraje en los majestuosos paisajes naturales de la hidalga Santa Marta; mi padre de oficio Taxista, trabajaba en la estación del hotel Tamaca, sitio donde estaban alojados los productores, los cuales usaron el servicio del chevele modelo 66 conducido por papá. El de personalidad abierta, excelente trabajador y hábil para olfatear un buen negocio, termino siendo el coordinador de transporte de esa producción y otras que fueron llegando en un periodo de cinco años. Fue así como gracias al cine, se hizo propietario de una flotilla conformada por cuatro taxis. Un 15 de diciembre de 1985 recibí mi titulo de bachiller y la negativa de mi padre a financiarme mi carrera de cine. Después de muchos años he comprendido a papá, Hacer cine desde la provincia, contando nuestras propias historias y no la de otros, usar nuestros propios lenguajes, convocar a un grupo de técnicos, actores, músicos, guionistas, de nuestra región y expresando a través de la imagen en movimiento nuestras propias tripas, sin dejarnos llevar por lo que pide el mercado del momento y por ultimo sostener un altísimo grado de fe, para que un fondo auspicie, no es tarea fácil. Papá siempre me dice “Me moriré yo, se morirán tus hijos, los hijos de tus hijos y nunca veremos una película realizada por un grupo de samarios, guajiros o llaneros, producidas por ellos en sus regiones, donde sintamos el olor del mar, la temperatura majestuosa del desierto o veamos el verde infinito del llano”. Han pasado muchos años y hemos visto imágenes de mar, de desiertos, de llanos, en nuestra filmografía nacional; solo falta que esas historias la cuenten sus nativos, nativos verdaderos no nativos de cedula. La actúen su gente, y sus imágenes sean paridas por los hijos de esa tierra. Solo si las regiones producen, alcanzaremos una verdadera identidad cinematográfica Nacional. Hoy en el marco de realizar la Séptima jornada de cine y video bolivariano “ciudad de Santa Marta” y sentado bajo este frondoso palo de mango azucarado, dibujo en mi mente, estos lejanos recuerdos que se mesclan con mis sueños. Siete años consecutivos de orgasmos-cinéfilo, nos dan la motivación de construir en cada nueva versión un espacio de importancia regional, donde nuevos realizadores y un público en general fomenten cultura de cine a través de un formato diferente al ofrecido por la cartelera comercial del momento. La jornada no es más que el soñar despierto y el soñar dormido durante 365 días. Los invitamos a materializar este sueño…Bienvenidos a Santa Marta! |